Un 2017 complicado para el rol

2017 es un año que parecía que volvería a poner al JRPG en un trono que no había perdido, pero sí se había caído de él. Conocíamos desde años anteriores algunos de los juegos que iban a llegar y que hemos estado esperando pacientemente y sabíamos, nuestro cuerpo nos lo decía, que este año iba a ser grande. Pero no. Ante todo, dejar claro que este texto es una opinión personal y, quizá me he hecho mayor y ya no tengo tanto tiempo para jugarlos, pero no os toméis nada de esto como una verdad absoluta. Y en segundo lugar, obviamente solo hablaré de los juegos que he podido jugar/terminar.

En enero llegó Tales of Berseria, el título que prometía redimir la saga tras un bastante regulero Zestiria. Velvet es, sin duda, una gran protagonista y el sistema de combate está más refinado que nunca. Sin embargo, algo raro pasaba en esta aventura. Tras 20 horas, parece que nada está llegando a ninguna parte y los personajes están en el grupo sin ninguna motivación aparente. Además, un elenco de personajes protagonistas no puede apoyarse tan sólo en su excelente protagonista y en Laphicet. Por suerte, nuestros rivales tenían carisma y unas interesantes motivaciones.

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En febrero llegaron dos grandes títulos: Nioh y Torment: Tides of Numenera. Nioh no es un JRPG como tal, pero si es del estilo de Dark Souls. Realmente es un gran clon realizado por el Team Ninja, pero al juego le falta algo muy importante: El alma de los juegos de From Software.

Es posible que marzo haya sido el mejor mes del año, gracias sobretodo a NieR: Automata. La inesperada secuela realizada por Platinum Games ha vuelto a poner al juego en el punto de mira y, pese a ser un juego excelente y que mejora en todos los aspectos técnicos a su antecesor, no llega a ser una experiencia de juego tan completa como lo fue NieR. No obstante, nos ha dejado un gran sabor de boca y esperando conocer más colaboraciones entre Platinum y Yoko Taro.

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El segundo cuatrimestre del 2017 trajo el JRPG más esperado del año y, para mi, también la mayor decepción del mismo: Persona 5. Por delante decir que esta quinta entrega es un juego excelente y que ha puesto un listón muy alto para los futuros JRPGs que vayan a salir al mercado. Sin embargo, las últimas horas del juego resultan realmente tediosas y el impacto que causa en el jugador es menor debido a su mundo ya de por sí oscuro, en contraste con el ambiente generalmente feliz de anteriores entregas.

En mayo realicé la peor compra posible del año: Akiba’s Beat. Tenía todos los elementos para que me pudiese gustar, un sistema de combate calcado al de los Tales of usando la música como el hilo conductor de la historia. PERO. Personajes nefastos, una idea totalmente desaprovechada y un argumento que no llegaba a ninguna parte. En el último acto abandoné el juego por puro tedio. The Surge no fue mucho mejor. Un clon de Dark Souls en el futuro con una bien llevada tecnología en la que podemos atacar y cortar directamente las extremidades de los enemigos y poder usarlas en nuestro favor.

Junio trajo el spin-off de la saga Valkyria: Valkyria Revolution. Con unas grandes ideas, una excelente banda sonora de mano de Yasunari Matsuda y una historia sobre venganza y conquista quedó en un título con más sombras que luces debido a una inteligencia artificial no muy trabajada y un estilo de juego repetitivo. Por si fuera poco, los jefes del juego resultaban en picos de dificultad terribles. Como nota adicional la segunda expansión de Final Fantasy XIV fue realmente notable.

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El tercer cuatrimestre se abrió con Final Fantasy XII: The Zodiac Age. Este port HD trajo novedades realmente interesantes, sobre todo la posibilidad de aumentar la velocidad del juego. Además, consiguió poner el título en el lugar que le correspondía y dejar de ser considerado como la oveja negra de la saga. Sin embargo, nos deja con esa sensación de tener que volver a un juego de pasadas generaciones para volver a disfrutar de un gran título.

Agosto nos trajo la sorpresa del año y para mí, uno de los juegos del Top 5 del 2017. Mario + Rabbids: Kingdom Battle trajo un inesperado giro a la saga y consiguió que los Rabbids volvieran a ser unas mascotas agradables gracias a las versiones exageradas de los personajes de Nintendo. Rabbid Peach forever. Hace muchísimos años que no he visto a Ubisoft ponerle tanto mimo, cuidado y cariño a un juego.

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Septiembre se puede decir que ha sido el mes de los juegos de rol. No sólo hemos podido disfrutar de Divinity: Original Sin, también del regreso del espadachín rojo en Ys VIII: Lacrimosa of DANA. El primer juego de la saga en PlayStation 4 nos ha traído una aventura épica, con grandes personajes, una historia interesante y la acción y banda sonora frenética que la serie nos tiene acostumbrados. Pero como no todo puede ser alegrías, el lanzamiento nos dejó con una de las peores localizaciones (al inglés) y que ya se encuentran trabajando en un parche para volver a traducir.

Octubre ha sido el mes que más juegos de rol ha recibido y del que todavía me quedan muchos por echarles el guante. La quinta entrega de Etrian Odyssey ha mantenido el notable nivel de la saga. Zwei ha salido de Japón por primera vez. Pero el port a PlayStation 4 y Xbox One de Dragon’s Dogma: Dark Arisen nos ha permitido recordar (o volver a disfrutar) el juego tapado de la pasada generación. Pero si alguno se lleva la palma es South Park: The Fractured But Whole. El eterno juego retrasado por Ubisoft finalmente salió al mercado con una historia que se salía de madre y pedos para todos. Por suerte, el combate táctico redimió muchos de los aspectos del juego aunque podía haber sido mejorado con la posibilidad de poder hacer ataques verticales.

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Noviembre se convirtió en el mes de los ports y las reediciones. Elder Scrolls llegó a Nintendo con una notable versión de Switch a pesar de algún defecto en su ejecución. Pero el más importante fue .hack//G.U. Last Recode ya que, para nosotros, ha sido la primera vez que el juego ha llegado a nuestro territorio. La historia de Haseo consiguió conmovernos aunque, por desgracia, se notan las limitaciones técnicas de PlayStation 2 tanto en sus combates como en la naturaleza repetitiva del juego.

Finalmente, Diciembre ha dado el paso a juegos como Okami HD, el port para última generación del juego de nuestra loba favorita. Spellforce III también ha vuelto con fuerza pero, sin duda, Xenoblade Chronicles II ha sido el título más esperado del mes. El juego de Monolith consigue volver a centrarse en el estilo de juego e historia del aclamado título de Wii, dejando a un lado el desastre que realizaron con X. Quizá todavía es pronto para hacerme una idea del juego (la campaña navideña es dura) pero, en cuanto a su historia, de momento está siendo una decepción tras otra en cuanto a ciertos personajes y revelaciones. Por otro lado, el sistema de combate y su banda sonora son excelentes y animan a seguir jugando.

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Como habéis podido observar en este largo resumen de mi año rolero 2017, ha sido una senda más llena de tropezones que de camino llano. Sigo afirmando que juegos como Persona 5 van a suponer un nuevo estándar a suponer, pero no puedo evitar que las últimas horas bajaran el nivel general de la aventura. Otros títulos como Xenoblade Chronicles II todavía tengo que terminarlos para poder hacer una opinión del juego como conjunto entero mientras que otros como Divinity: Original Sin II todavía tengo que empezarlo con calma.

¿Y qué nos depara este 2018?

De momento sabemos que Ni no Kuni II saldrá, a pesar de convertirse en el nuevo juego de eterno retraso, pero tan sólo puedo esperar que hayan conseguido limar las asperezas que tenía el anterior. También sabemos que la nueva entrega de Digimon Story está ya casi a punto y del que personalmente tengo muchas esperanzas puestas. Quizá Dragon Quest XI también llegue a nuestro territorio y sea un gran reencuentro con la saga. Y ojalá Cyberpunk 2077 vea la luz o, por lo menos, podemos descubrir más sobre el juego.

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Seguramente me dejo muchos juegos en el tintero, pero sólo espero que este año me depare más alegrías como rolero que este 2017 al que le decimos adiós.

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Pillars of Eternity

Pillars of Eternity se convierte en otro claro ejemplo de lo bien que puede funcionar la colaboración entre la desarrolladora y el público. El juego de rol clásico creado por Obsidian Entertainment se convierte, desde el primer momento, en un título imprescindible dentro del género, gracias al carisma de su mundo, la calidad de su combate y su argumento. No es un viaje fácil, ni mucho menos, pero la experiencia resulta increíblemente satisfactoria.

Escapando de una vida pasada, nos encontramos en una caravana que se dirige a Valle del Oro, un pequeño poblado para aquellos que quieren obtener una nueva fortuna realizando encargos. Pero esta travesía tan calmada se tuerce cuando, tras conseguir unas bayas, el resto de miembros de la caravana mueren tras la emboscada de un grupo de bandidos. Sin embargo, cuando creen que todo iba a bien a partir de ese momento, un tornado que consume la vida de todo aquel que se cruza en su camino llamado biawac, llega y les obliga a retirarse a unas ruinas cuya entrada está prohibida. Allí, el protagonista verá un extraño ritual que acabará con la vida de sus compañeros supervivientes y le conducirá a una historia donde él es la pieza fundamental para el destino del universo. Un observador para un mundo en continua decadencia.

A pesar de que el juego empieza de una forma muy arquetípica para el general, hay que decir que el argumento avanza y se descubre de una forma realmente interesante gracias a los eventos que vivimos, a sus personajes y a la originalidad de los motivos centrales del juego. Pero el título no sólo se apoya en sus partes internas de su universo. El mundo de Pillars of Eternity no duda en mostrar su hostilidad. No nos encontramos ante una fantasía bonita, donde el amor surge tras cada esquina entre personas de distinta raza. Aquí lo único que nos encontraremos es la decadencia y la muerte. Esto último es una constante aquí, donde se aprecia casi como moneda de cambio y donde no se duda en acabar con la vida de aquel que no siga las órdenes establecidas. Una de las situaciones más brutales que veremos al poco de empezar la partida nos dejarán boquiabiertos y nos pondrán en sobreaviso de lo que nos puede pasar si no actuamos de la forma correcta o si no somos lo suficientemente poderosos como para evitar ese fatal desenlace.

pillars 1Y este mundo está perfectamente retratado con los gráficos que han sido usados para el juego. El motor Unity ha sido suficiente para traernos la oscuridad de Pillars of Eternity, un motor que ha querido mejorar aquel usado en anteriores títulos del mismo género –como Baldur’s Gate o Icewind Dale-, el Infinity Engine. Gráficamente no nos encontramos ante un juego que vaya a romper los moldes establecidos pero podemos apreciar un enorme detalle en todo lo que vemos. Los escenarios están tremendamente cuidados y cada uno de ellos son amplios y enormemente diferentes entre sí. Cierto es que al hacer zoom se pierde algo de definición, pero en cambio, los personajes la mantienen. Ellos son la guinda del pastel y tanto con el zoom lejano como cercano, están muy detallados. Podremos diferenciar a simple vista quién es cada uno de ellos, ya que tanto las armaduras, como accesorios varios y armas tienen su propio estilo y animación. Pero, obviamente, donde más llama la atención es en el uso de los diferentes hechizos. Ya sea nuestro personaje si decidimos ser mago o Aloth –uno de los primeros personajes que se unirán a nuestro equipo y es ducho en las artes mágicas- asistiremos a un auténtico festival de luces con cada uno de los conjuros que podemos usar, desde una enorme bola de fuego que volará rebotando en cada pared que encuentre quemando a los enemigos o los clásicos misiles mágicos que volarán hacia el enemigo en cuestión.

La música es una parte fundamental en crear la ambientación de Pillars of Eternity y su compositor, Justin Bell, ha hecho un trabajo impresionante. Cada melodía retrata la tristeza y la melancolía de este mundo decadente y a, su vez, nos recuerda mucho a aquellas aventuras que vivimos en Baldur’s Gate gracias a la potencia musical que escucharemos en cada batalla. A pesar de todo, quizá los temas que escuchamos cuando luchamos no son los mejores, pero el resto son simplemente increíbles. Desde el primer momento, los temas ambientales de cada uno de los lugares sientan como un guante a cada uno de los escenarios y cuando estemos en los dominios de Lord Raedric VII o Caed Nua, por poneros algunos ejemplos, sentiréis como la opresión que consiguen estos temas junto con la atmósfera y el trasfondo de estos lugares crean un lugar único.

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Los efectos de sonido ayudan totalmente a la inmersión del juego ya que cada una de ellas tiene su propio sonido. Escucharemos la tensión del arco, el cortar de la espada, el golpear del martillo, el crepitar de las llamas, la congelación de la escarcha… No hay efecto de sonido que sea discordante y que no case con la acción. Del mismo nivel es el doblaje del juego. Las voces –totalmente en inglés- muestran la personalidad de cada una de ellos, desde el más puro egoísmo hasta la peor locura de todas, especialmente en alguno de los personajes.

Y ahora llegamos a la parte más extensa: la jugabilidad. Como muchos ya sabréis, Pillars of Eternity sigue, casi a pies juntos, lo que ya establecieron otros juegos del mismo género en el pasado, como Baldur’s Gate o Planescape: Torment. Esto se traslada a que estaremos en un juego a tiempo real, pudiendo pausar en cualquier momento para planificar nuestra estrategia, algo FUNDAMENTAL si queremos sobrevivir a cada combate. Nuestros personajes tomarán una posición diferente según nosotros hayamos decidido de antemano.

Nuestro equipo, formado por hasta 6 personajes, tendrá que compenetrarse a la perfección, siguiendo nuestras órdenes, para acabar con los enemigos que se pongan en nuestro camino. Los magos deberán mantener la distancia para que los ataques hostiles no les corten el lanzamiento de sus conjuros y puedan hacer el mayor daño posible mientras que los sacerdotes deberán apoyar y curar al equipo para recibir cuanto menos daño, mejor. Por otra parte, los personajes más centrados en la defensa, como los paladines, tendrán que posicionarse en primera línea de batalla, aguantando el embate de nuestros contrincantes. Cada una de las once clases diferentes que tenemos a nuestra disposición se adaptan a un estilo de juego muy especial y cada una de ellas conlleva una serie de reglas no escritas. Los magos, por ejemplo, no sólo podrán aprender nuevos hechizos a la hora de subir de nivel, también podrán aprenderlos de diferentes grimorios que encontraremos en nuestra aventura.

pillars-5El juego también sabe crear una sensación excelente de progresión de los personajes. Cuesta mucho subir de nivel y nos veremos obligados a terminar misiones –argumentales y secundarias- para poder hacer este trámite lo más corto posible. Sin embargo, subir un simple nivel se nota en demasía. Enseguida nos veremos más fuertes, capaces de acceder por sitios a los que antes nos era imposible o derrotar a enemigos que nos apalizaban. Además, llegando a un momento argumental –a unas 10 horas del comienzo- tendremos a nuestra disposición la reparación de un baluarte que actuará como una especie de Feudo Celestial como vimos en Dragon Age: Inquisition. Desde ahí, podremos comprar objetos, reparar armas y realizar misiones secundarias, algo que le añade un poco de vidilla a la rutina del juego.

Pero os tenemos que advertir que este viaje no va a ser ni mucho menos sencillo y menos para aquellos que sean novatos en este género. Pillars of Eternity no es un juego que permite un margen de error amplio, ni siquiera en fácil. No serán pocas las ocasiones que tendremos que repetir la misma pelea una y otra vez hasta conseguir la tan preciada victoria, porque nuestro personaje se moverá a la posición adecuada y será pasto de las espadas enemigas. Normalmente, si caen nuestros personajes, se volverán a levantar al terminarlo, a no ser que pierdan su barra de salud. Junto a ella, tendremos la barra de resistencia –mostrada en el retrato de cada uno de nuestros avatares- que al bajar a 0 los dejará en un estado inconsciente, momento en el que perderán una parte de su salud. Si ésta llega a 0… adiós personaje. Y esto puede ser algo que impacte directamente al transcurso de la historia ya que nuestros compañeros traen consigo una misión que sólo podrá ver su fin si viajamos con ellos y os puedo asegurar que vale la pena, ya que el carisma que derrochan personajes como Aloth, Edér y Durador –los 3 primeros que se unirán a nuestro equipo- es increíble.

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Pero no todo en Pillars of Eternity es un camino de rosas. A pesar de que sus problemas son pocos algunos se hacen notar, como la dificultad de los personajes al encontrar el camino hacia el enemigo o el manejo con el ratón en ciertas ocasiones, en especial si nos encontramos ante un estrecho pasillo. Pero estos pequeños contratiempos no empañan la excelente experiencia que este título nos ha conseguido traer, resucitando de entre los muertos un tipo de rol que creíamos olvidado para siempre. Si te gustaron algunos de los títulos mencionados aquí, PIllars of Eternity será un título imprescindible en vuestras bibliotecas. Si sois novatos, acercaos con preocupación pero os puedo asegurar que si os consigue enganchar, no podréis separaros de él. Pero lo que se puede afirmar, sin duda alguna, es que este título es el RPG del año.