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Querida From Software:

Es muy posible que no leáis esta carta. Menos aún si está escrita en castellano. Pero hay algo que os quiero transmitir desde este humilde blog, algo que se puede resumir en dos simples palabras: Muchas gracias.

Sigo vuestra trayectoria desde los primeros King’s Field, juegos que, muy a mi pesar, nunca pude terminar. Como amante de los mechas, he sentido un gran cariño por la saga Armored Core pero no fue hasta Demon’s Souls cuando tocásteis mi corazón de rolero empedernido. Gracias a esta saga descubrí que tenía una gran paciencia, mi capacidad de buscar hasta el último rincón de cada uno de sus reinos y, lo más importante, a leer para descubrir todos los secretos del increíble trasfondo de cada uno de los mundos y de sus personajes.

bavhbhcaaex27apxtzioCorría el año 2009 cuando, en exclusiva para PS3, Demon’s Souls apareció sin hacer mucho ruido en Japón… Pero sí en el resto del mundo. Muchos jugadores fuera del país del sol naciente no tardaron en hacerse con una copia de la versión asiática del juego (la cual incluía el inglés como idioma) y fue todo este movimiento que animó a Atlus (en la versión americana) y a Bandai Namco (europea) a, tan sólo un año después de su lanzamiento, a lanzarlo en nuestras regiones.

Tras ver unos cuantos vídeos, ver sus escenarios y sus enemigos, no tardé en comprar la versión asiática y desde el primer momento, quedé prendado por todo lo que estaba viviendo en el reino de Boletaria. Cada minuto que pasaba, cada enemigo que asesinaba, cada alma de un jefe que me contaba un nuevo secreto… Todo estaba tan maravillosamente unido que descubrí que poco a poco me iba dando cuenta de que esta saga iba se convertiría en algo muy importante para mí.

img16342No fue hasta Dark Souls (quizá porque se convirtió en un juego multiplataforma) donde la saga brilló de una forma impensable. Esta nueva entrega (o primera, según se mire) pulió todos los desperfectos de la gema que fue el anterior juego y con un perfecto DLC que ampliaba la historia y guardaba un poderoso y emotivo secreto para aquellos que descubrieran cada uno de los rincones de Artorias of the Abyss. Tal fue la popularidad que alcanzó Dark Souls que una petición consiguió que se llevase a PC y, a pesar de que el port pudo ser muy mejorable, la nueva base de jugadores ayudaron a convertir a este juego como uno de los imprescindibles de la pasada generación.

dark-souls-2Dark Souls II fue un pequeño desliz para la compañía. No por motivos jugables (pulieron todavía más el sistema de combate y dieron al jugador una inmensa cantidad de armas y hechizos de todo tipo con los que poder avanzar en la historia o invadir a las almas incautas) ni por motivos argumentales, donde los NPCs tenían un papel mayor en el desarrollo de la historia y no daban la sensación de estar simplemente por estar. Sin embargo, al haber estado bajo el mando de otro director (Tomohiro Shibuya y Yui Tanimura tomaron el relevo de Miyazaki, que en ese momento estaba dirigiendo su otra obra maestra: Bloodborne) daba una sensación de saber que algo no estaba bien del todo. A pesar de todo esto, Dark Souls II, junto a su “expansión” Scholar of the First Sin, han formado parte de mi biblioteca de videojuegos y los he completado sin problemas unas 4 o 5 veces. Me encanta ser parte del mundo de Drangleic y ese sentimiento melancólico que rodea sus escenarios, sus NPCs y sus jefes -en especial Aldia- unidos por un punto en común: la erosión constante e imparable de la memoria.

bloodborne_the_old_hunters_V2Bloodborne era un inesperado giro de tuerca a la fórmula Souls, cambiando su ambientación fantástica oscura por una estética victoriana y tomando como referente para su historia y sus personajes a un grande del género del horror: H. P. Lovecraft. Un pueblo que venera a un extraño dios, visiones extrañas y una decadencia provocada por la ambición de conocimiento. Siguiendo un sistema de combate parecido a la saga pero apostando por la acción, muchos jugadores echaron de menos la vasta variedad de armas disponibles en otros juegos pero todos llegaron a un punto en común: Bloodborne es imprescindible. La ambientación, la oscura historia y el merecido descanso de Motoi Sakuraba como compositor de la saga, refrescaron una saga que necesitaba un cambio de aires tras el pequeño tropezón cometido.

Y llegamos al final del viaje: Dark Souls III. Querida From, no os imagináis las ganas que tenía de recibirlo en mi casa. Pero sin querer, estaba librando una batalla en mi interior que no quería llegar a ver los créditos porque sabía que era el fin de la trilogía. Finalmente lo puse en la consola y empecé mi aventura por Lothric y, finalmente, volvía a encontrarme en casa.

Iudex_GundyrMis primeros pasos con el Marginado -porque todo fan de la saga que se precie debe empezar con esta clase- fueron erráticos y muchas veces caía presa de cualquier monstruo. Poco a poco me adapté de nuevo a su dificultad y fui avanzando hasta que llegué a una zona circular con una puerta cerrada al fondo. Mi instinto se disparó sabiendo que esa zona era muy apta para un combate pero quizá era demasiado pronto para luchar. ¿O quizá no? Extraí la espada del cuerpo de un caballero que había en mitad del área y comenzó a moverse y, en ese momento, ocurrió. Un fulminante tema y una barra de vida me indicaba que estaba frente a mi primer desafío. A duras penas pude derrotarle y llegué a lo que era la base y la primera bofetada de nostalgia que sentí al encontrarme en el Santuario del Enlace de Fuego se transformó en un escalofrío que recorrió toda mi espalda. Aquel lugar era idéntico al mismo que una vez visité… hace muchos años… el Nexo del primer Demon’s Souls. Las piedras de los mundos habían sido sustituidas por tronos, un cadáver semejante a la Dama de Negro se encontraba oculto por sus pasillos, en el exterior se encontraba uno de los gigantes de Dark Souls II -una de las pocas referencias a la segunda entrega-. Me di cuenta de lo que estaba pasando. Sabía que éste iba a ser el final y vosotros, From Software, estábais poniendo toda la carne en el asador. Nos estábais agradeciendo de formas sútiles -aunque a veces no tanto- todo lo que nosotros habíamos hecho por esta saga… unas entregas que si no llega a ser gracias a los fans, no hubiesen existido.

Pero las referencias no acaban en esta suerte de nexo. Volveremos a visitar lugares de otras entregas, nos encontraremos de nuevo a personajes que han compartido una pesadilla previamente, y ya sea de forma textual o presencial, Dark Souls III es un contínuo homenaje a sus anteriores entrega, demostrando de una vez por todas que esta trilogía está unida… por mucho que Miyazaki nos intentase convencer de lo contrario.

13179298_10208052257237940_745087139710848896_nEl sistema de combate es, sencillamente, inmejorable. Todavía más armas y hechizos son parte de un casi ilimitado arsenal con el que he podido construir mi propia build y provocar el caos allá donde fuera. Por si esto fuera poco, ahora los pactos son realmente importantes y afectan a algunos de los personajes con los que he tropezado en mi aventura muestran su rechazo o admiración a algunos de los juramentos con los que he podido ayudar a otras almas perdidas o matarlas entre gritos de desesperación.

En el diseño de enemigos es donde habéis demostrado lo mejor que podéis hacer, regalándome un jefe más impactante que el anterior y que, dejando la dificultad a un lado, me sorprendían con su originalidad, su diseño y sus mecánicas. Algunos de estos jefes se han convertido en mis favoritos de toda la saga como lo han hecho la Bailarina del Valle Boreal o los Príncipes Gemelos, dándole un toque de nostalgia a un formidable y peligroso desafío. Pero sin duda, la mención especial se la lleva el Alma de Cenizas. Este jefe final ha conseguido que librara un combate a vida y muerte mientras escalofríos recorrían mi cuerpo, sentía como la piel de mis brazos se ponía de gallina y mis ojos se empapaban. Regresaba a donde todo había comenzado y me peleaba contra él… o contra mí mismo… o contra lo que fuí en cada una de las ocasiones en las que reviví la llama con mi propia alma.

Pero parte de la culpa de la emoción que desprendía el combate final la tiene Yuka Kitamura. Una de las compositoras que pusieron su granito de arena en la banda sonora de Bloodborne (curiosamente en el tema más recordado y querido por los fans: Ebrietas, Hija del Cosmos) ha compuesto el tema del combate con el que despedimos la saga con una última hostia nostálgica en forma de piano y violines que aparecen en la segunda parte de la pelea. Todos los fans que hemos estado junto a vosotros desde el principio, nos hemos emocionado en ese momento. Todos levantamos nuestra arma una última para asestar ese golpe final. Todo para que, una vez derrotado…

13243690_10208123248332673_2490594944958604664_oEsta carta se está haciendo demasiado larga, así que voy a ir acabando. Una vez más, gracias From Software. Gracias Miyazaki. Gracias Kida. Gracias Sakuraba. Gracias Kitamura. Gracias por todas estas horas de juego. Gracias por todas estas emociones y por todas estas muertes. No sé en qué momento ni con qué nos volveremos a cruzar por el camino. Quién sabe si será Bloodborne II, Armored Core VI, King’s Field VI, ¿Tenchu quizá? ¿O una nueva IP que mantenga la coletilla Souls? No importa la forma, aquí estaré esperando vuestro nuevo título.